EPITAFIO
Hola a quien sea, espero que esto llegue algún día a manos de alguien, pues no quiero que mis últimas palabras se pierdan en el tiempo cómo un recuerdo muerto.
No malgastaré papel escribiendo mi nombre, ni quién soy, puesto que no merece la pena. Soy culpable, no hice nada; cuando el mundo agonizaba no le tendí una mano; cuando mil voces gritaban por auxilio, puse la música más alta; estaba allí cuando la tierra me pidió ayuda, no fingió estar mal para suscitar mi interés, me imploró que la rescatase y yo miré para otro lado.
Soy culpable de apatía, soy culpable de egoísmo, soy culpable de mi inacción ante el desastre; y lo más horrible, por lo que si hay justicia en el universo, seré castigado, y arderé en el infierno de sea cual sea el dios que me está esperando, para implorarle perdón, de una forma patética, con la nariz moqueando, lagrimas en mis ojos, arrodillado ante el miedo de una eternidad de sufrimiento; porque tan sólo ante eso me postraré, ente el temor de mi propio tedio.
Soy culpable de ser ciego, pues estaba viendo; de ser sordo pues podía oír, de no sentir cuando era capaz de hacerlo; por eso escribo mis últimas palabras, pidiéndole al tiempo que lleguen a alguna parte; para que si alguien en algún momento lee mis agónicos pensamientos, sepa que me arrepiento; dado que es lo único que puedo decir, me arrepiento de mi total conocimiento de la situación, de todo lo que pude hacer y no hice, de todo lo que pensé y no dije por no importarme lo suficiente tan solo para abrir la boca; por todo por lo que si hay justicia seré condenado, lo siento.
No malgastaré papel escribiendo mi nombre, ni quién soy, puesto que no merece la pena. Soy culpable, no hice nada; cuando el mundo agonizaba no le tendí una mano; cuando mil voces gritaban por auxilio, puse la música más alta; estaba allí cuando la tierra me pidió ayuda, no fingió estar mal para suscitar mi interés, me imploró que la rescatase y yo miré para otro lado.
Soy culpable de apatía, soy culpable de egoísmo, soy culpable de mi inacción ante el desastre; y lo más horrible, por lo que si hay justicia en el universo, seré castigado, y arderé en el infierno de sea cual sea el dios que me está esperando, para implorarle perdón, de una forma patética, con la nariz moqueando, lagrimas en mis ojos, arrodillado ante el miedo de una eternidad de sufrimiento; porque tan sólo ante eso me postraré, ente el temor de mi propio tedio.
Soy culpable de ser ciego, pues estaba viendo; de ser sordo pues podía oír, de no sentir cuando era capaz de hacerlo; por eso escribo mis últimas palabras, pidiéndole al tiempo que lleguen a alguna parte; para que si alguien en algún momento lee mis agónicos pensamientos, sepa que me arrepiento; dado que es lo único que puedo decir, me arrepiento de mi total conocimiento de la situación, de todo lo que pude hacer y no hice, de todo lo que pensé y no dije por no importarme lo suficiente tan solo para abrir la boca; por todo por lo que si hay justicia seré condenado, lo siento.
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